

Aquí el hardware no se repara. Se recalibra.
Diagnóstico lab-grade, bancos de prueba por categoría y verificación de specs en cada intervención. Nada sale del laboratorio sin pasar protocolo.


Diagnóstico primero. Intervención medida.
Cada componente entra al banco de pruebas antes de cualquier intervención. Sin lectura de telemetría, sin baseline de rendimiento, no hay diagnóstico válido.
El hardware de alto rendimiento no acepta aproximaciones. Cada ajuste es medido, documentado y verificado contra spec de fábrica o superior.

Cuatro fases. Cero tolerancia al error.
Recepción y telemetría
Diagnóstico de componente
Intervención calibrada
Verificación de salida
Registro de specs declaradas, lectura de sensores y baseline de rendimiento antes de abrir el equipo.
Cada pieza se evalúa en banco aislado. Pruebas de estrés, voltaje y latencia contra especificación de fabricante.
Reparación o upgrade ejecutado con herramientas de precisión. Sin estimaciones: cada ajuste tiene métrica de validación.
Prueba de rendimiento post-intervención. El equipo sale solo si supera el benchmark inicial con margen documentado.


Bancos de prueba por categoría de componente.
Estaciones separadas para GPU, CPU, almacenamiento NVMe, servidores y workstations. Ningún componente comparte banco de diagnóstico con otro de distinta clase.
Instrumentación de medición especializada: analizadores de voltaje, thermal cameras y herramientas de flash de firmware. Calibración esports-ready en cada salida.
